En las plantas industriales, mejorar la productividad no depende únicamente de trabajar más rápido. En muchos casos, la diferencia entre una operación estable y una operación con bajo rendimiento está en la capacidad de identificar dónde se pierde tiempo productivo.
Con frecuencia, una línea parece estar funcionando, los equipos están encendidos y el personal está en operación. Sin embargo, la producción real está por debajo de lo esperado. Aparecen paros breves, ajustes frecuentes, reducción de velocidad, productos defectuosos y otras situaciones que, acumuladas durante el turno, afectan la eficiencia global.
Para analizar este problema, uno de los indicadores más utilizados es el OEE (Overall Equipment Effectiveness) o efectividad global de los equipos. Este indicador permite medir cuánto del tiempo programado se convierte realmente en producción útil.
Detrás del OEE existe un enfoque ampliamente adoptado en mantenimiento productivo y mejora continua: los seis grandes tipos de pérdidas.
Comprender estas pérdidas permite a ingenieros de mantenimiento, jefes de planta, responsables de producción y equipos de confiabilidad identificar las causas principales de ineficiencia y actuar con mayor precisión.