Se suponía que 2021 sería un año de recuperación para las economías y empresas que se habían visto afectadas por la pandemia del coronavirus (Covid-19). Sin embargo, no ha sido un repunte sencillo. Aunque las vacunas contra el coronavirus permitieron a muchos países aliviar los bloqueos y comenzar una recuperación, los casos se mantuvieron obstinadamente altos, aunque con una tasa de recuperación mejorada. Las fronteras internacionales permanecieron cerradas o sujetas a engorrosos requisitos de prueba. Un efecto secundario fueron las interrupciones en la cadena de suministro que obstaculizaron la capacidad de las empresas para satisfacer la demanda de los consumidores, lo que elevó los precios.