Los intercambiadores de calor son equipos esenciales en refinerías, plantas petroquímicas, farmacéuticas, de generación de energía y procesos industriales en general. Dentro de ellos, el haz de tubos constituye el componente más susceptible a desgaste, corrosión, incrustación y fallas catastróficas. Por ello, las técnicas de inspección empleadas deben ofrecer precisión, repetibilidad y una visión completa del estado interno y externo de los tubos.
La identificación temprana de modos de falla —como picaduras, corrosión bajo incrustación, desgaste por flujo (FAC), erosión, fatiga térmica o fugas— permite planificar mantenimientos correctivos y preventivos con mayor exactitud, optimizando los recursos de la planta y extendiendo la vida útil del equipo.
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